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Recargo de equivalencia: qué es, cómo aplicarlo y ventajas

El recargo de equivalencia simplifica las obligaciones tributarias de los comercios minoristas, al eximirse de las declaraciones trimestrales de IVA a cambio de pagar un pequeño recargo en sus facturas.
Ismael Morales
14 January, 2021

Dentro de las obligaciones tributarias de los autónomos y sociedades, encontramos un régimen que prevé la Ley del IVA para determinadas figuras: el recargo de equivalencia.

¿Qué es el recargo de equivalencia?

Un autónomo o sociedad, mediante la presentación del modelo 303 mensual y el modelo 390 anual, informa a la Agencia Tributaria de las cantidades de IVA que ha repercutido en las facturas a sus clientes, y que se ha deducido de las facturas de sus proveedores de suministros o insumos.

El recargo de equivalencia es un régimen especial de IVA al que están obligados a acogerse aquellos autónomos o sociedades cuyo sector de actividad sea el comercio minorista; estos estarán exentos de realizar las declaraciones de IVA y, en su lugar, pagarán el IVA a sus proveedores directamente (en vez de a Hacienda), abonando unos pequeños porcentajes sobre la base imponible, a modo de recargo.

¿Qué es el comercio minorista?

Para aclarar conceptos, se entiende por comercio minorista aquel que no realiza ningún tipo de transformación o manufactura, por cuenta propia o de terceros, de los productos que comercializa: es decir, un comerciante minorista actúa como intermediario entre sus proveedores (fabricantes o mayoristas) y los clientes finales.

Asimismo, para considerar a un comerciante como minorista, al menos el 80 % del volumen total de sus ventas debe ser realizado a consumidores o clientes finales, es decir, a aquellas figuras que no actúen como empresarios o profesionales.

¿Cuándo se aplica el recargo de equivalencia?

Quien se acoge al régimen de recargo de equivalencia ni soporta ni se deduce el IVA: lo paga directamente con un pequeño recargo adicional a sus proveedores en lugar de a la Agencia Tributaria.

Pero no solo los comercios minoristas se han de acoger al recargo de equivalencia: también están obligadas las personas físicas, sociedades civiles o comunidades de bienes, salvo que comercialicen alguno de los productos de esta lista:

  • Vehículos, aviones, avionetas o veleros, incluyendo todos sus recambios y accesorios.
  • Joyería y piedras preciosas.
  • Pieles de lujo, excepto bolsos.
  • Antigüedades y objetos de arte originales.
  • Bienes utilizados por el sujeto pasivo o por terceros antes de la transmisión.
  • Bienes destinados a la apicultura o a la avicultura.
  • Maquinaria industrial.
  • Productos petrolíferos.
  • Hierro, acero y minerales (excepto el carbón).
  • Materiales destinados a la construcción de edificaciones.

En consecuencia, tampoco se acogerán al recargo de equivalencia aquellos autónomos que facturen más del 20 % del total de sus ventas a clientes profesionales o empresas; la Agencia Tributaria considera que esta cifra es lo suficientemente elevada para no considerar a estas figuras un comercio minorista, por lo que las exonera de la obligación de acogerse al régimen de recargo de equivalencia.

No obstante, un comercio minorista deberá presentar declaraciones de IVA si se da alguno de estos supuestos:

  1. Adquisiciones intracomunitarias de bienes u operaciones donde se haya aplicado la inversión del sujeto pasivo.
  2. Entregas de bienes inmuebles sujetas y no exentas de IVA.
  3. Entregas de bienes a viajeros con derecho a devolución del IVA.

¿Cómo son las facturas en régimen de recargo de equivalencia?

Si eres tú quien factura a una empresa o autónomo que se encuentra acogido al régimen de recargo de equivalencia, tendrás que añadir el tanto por ciento de recargo en la factura que emitas, en función del tipo de IVA. Con un software de gestión empresarial, esta tarea puede ser mucho más fácil.

Y si estás acogido a este régimen, has de acreditarlo a tus proveedores para que incluyan en sus facturas una línea adicional en concepto de recargo de equivalencia.

Ventajas del recargo de equivalencia

El recargo de equivalencia, principalmente, surge como una solución para simplificar las gestiones administrativas de los comercios minoristas, que normalmente son pequeñas sociedades y autónomos: estas figuras estarían, como dijimos, exentas de realizar las presentaciones trimestrales y anuales del IVA, y tampoco tendrían por qué llevar un libro de registro de IVA (salvo que realicen actividades en regímenes distintos).

Inconvenientes del recargo de equivalencia

Se puede inferir fácilmente que el principal problema del recargo de equivalencia es tener que pagar más en las facturas: es como si se pagase un 26,2 % de IVA en el régimen general, en vez de un 21 %, lo que podría afectar a la liquidez de la actividad económica.

Por otra parte, quien se acoja al régimen de recargo de equivalencia no podrá deducirse ningún gasto inherente a su negocio: además, los autónomos (no sociedades) tampoco podrían deducirse los gastos derivados de la adquisición de inmovilizado.

¿Cómo aplicar el recargo de equivalencia?

Como se mencionó previamente, las facturas incluirán los porcentajes de recargo de equivalencia definidos en función del tipo de IVA que se esté aplicando en las facturas.

Tipos de IVA y recargos de equivalencia

  • IVA General: el recargo de equivalencia para el IVA del 21 % es de 5,2 puntos.
  • IVA Reducido: el recargo de equivalencia para el IVA del 10 % es de 1,4 puntos.
  • IVA Superreducido: el recargo de equivalencia para el IVA del 4 % es de 0,5 puntos.
  • Tabaco: en este caso especial, el recargo de equivalencia es de 1,75 puntos.

Un ejemplo de recargo de equivalencia

Supongamos que un comerciante hace una adquisición a un proveedor por valor de 3000 euros en productos acogidos al régimen general del IVA: por lo tanto, el importe de la factura emitida ascenderá a:

3000 € + 21 % = 3630 €

Pero como este comerciante está acogido al régimen de recargo de equivalencia, la factura tendrá una línea más por este concepto, donde se cargará un 5,2 % adicional sobre la base imponible, esto es:

3000 € + 21 % + 5,2 % = 3630 € + 156 € = 3786 €

Si regentas un comercio minorista y cumples con los requisitos legales, debes acreditar tal condición para que tus proveedores te emitan las facturas con el recargo de equivalencia correspondiente al tipo de IVA de los bienes que adquieras; si colaboras con entidades que están acogidas a este régimen, tendrás que incluir el recargo de equivalencia correspondiente en cada una de las facturas que les emitas.

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